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| ¿Qué mejor época para ver a un samurái cortando cabezas que la Navidad? |
Comencé a verme Last samurai standing (El último samurai en pie) sin esperarme nada (básicamente, era para ver algo tras el rollo de la primera parte de la quinta temporada de Stranger Things) y me he llevado una grata sorpresa, seguramente auspiciada por esta época de ver japonesadas que me ha dado (sí, actualmente estoy viendo Naruto, así que cualquier cosa que incluya samurai, ninja, shinobis y demás, es de mi gusto).
Descrita como El juego del Calamar a la japonesa (porque meterse en guerras sinojaponesas nunca esta de más), pero en la época Meiji, trata del fin de los samuráis y cómo los últimos de estos se enfrentan en un peligroso juego para conseguir una fortuna. Pronto, surgirán enemigos, aliados y toda una conspiración que usa el concurso para acabar con los últimos samuráis. Como ves, no es que suene como lo más original del mundo, pero es que esta serie parece un libro de Jay Kristoff: no inventa la rueda, pero toma elementos ya conocidos y los sabe encajar muy bien.
A katanazo limpio
Basada en una novela «histórica» (no se lo creen ni ellos) de Shogo Imamura, tenemos una buena serie de aventuras que recuerda mucho al mundo del anime (es más, previamente ya había sido adaptada al manga). En ella, siempre están pasando cosas y consigue tener un plantel de personajes interesantes. Nuestro protagonista es Shujiro Saga, encarnado por Junichi Okada, quien encarna a un líder samurái caído en desgracia, que se suma al juego para intentar salvar a su familia, enferma de cólera. Durante la lucha, decide proteger a una niña, Futaba, incapaz de sostener una katana.
Por el camino, se sumará su «hermana», Inoha, una guerrera que, como su hermano, se rebeló en la infancia a su maestro y se negó a asesinar a los otros aprendices huérfanos que convivían con ellos (ahora, como todos, huye de su pasado). También tenemos a un shinobi carismático como Kyojin y a un villano salvaje como Bukotsu. De este modo, acabamos con una serie entretenídisima, que tiene tan solo seis capítulos hasta el momento y que acaba gustando, incluso cuando es una de esas series que si las piensas demasiado, corres el riesgo de que se rompan.
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| Personajes perfectos para una guild rolera. |
Viaje por Japón
La serie, por supuesto, se merece una mención por las espectaculares coreografías, la banda sonora deudora de Mad Max, la hermosa fotografía y la dirección, que aunque quizá abuse de los planos secuencia, siempre consigue recordarnos que en esta serie han puesto más mimo a los detalles que en cosas como La Acólita de Star Wars. Eso sí, no se puede esperar realismo. Es imposible parar flechas o una hoja como la de Bukatsu con una katana, salvo que estés en el mundo de esta obra (mucho más pop que Shōgun, que era más solemne, aunque también fuese una inventada vagamente basada en la Historia).
Muchos afirman que Alexander Dumas dijo: «Es lícito violar la Historia, pero a contidición de hacerle hermosas criaturas». Era su forma de justificar que la literatura histórica es ficción, no un libro de texto. Lo mismo podría aplicarse a Last samurai standing. En algunos momentos, pensaba al ver a ciertos personajes que esto era Kimetsu no Yaiba (aunque Kimetsu ha sido uno de mis animes favoritos de los últimos años... así que... palabras mayores). Aunque sea un acercamiento al Japón del pasado, no deja de ser una sarta de inventos para poder narrar esta serie de acción y no creo que nadie esperase lo contrario. Es más, en muchas ocasiones, con personajes como el Gentosai o Kyojin, creo ver a seres que rozan lo fantástico y recuerdo otra serie que supo jugar bien con ello, como era Vikings (pero esa serie era una obra maestra). De todas formas, siempre preferiré que sea un japonés el que invente sobre la historia nipona que un estadounidense o un inglés (recordemos cosas como Memorias de una geisha, que se salva sobre todo por la banda sonora de John Williams).
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| Mejor duelo de Star Wars en años. |
Pura invención
Además, decía Oscar Wilde que todo en Japón era pura invención y, como enamorado de la cultura japonesa, puedo decir que, desde mi perspectiva de españolito de a pie, veo en Japón el último reducto de lo mágico. Después de mi viaje en 2024, siento que ese país es un espacio mítico. Sí, me vi a algún chaval borracho transitando la estación de Ueno y una empleada japonesa de una tienda de ultramarinos me trató como el estúpido gaijin que era, pero todo lo demás me hizo pensar en templos, jardines y espacios que pertenecían a otra época y eso lo hace también esta serie. No me importa que Last samurai standing mitifique la Historia, porque todo para mí en Japón es mito.
Aunque tiene puntos que no me convencen del todo (como la trama de la conspiración política... Curiosa la mención a Mitsubishi como para de los villanos), es tal el entusiasmo de la serie (y sus fantasmadas) que es inevitable que no la disfrutes si sientes cierto amor por el género chamaba o el jidaigeki. Como chaval que se enamoró de este a través de Star Wars, siempre es un placer ver a estos samurái que regresan a la vida y la ficción gracias a obras como Last samurai standing. Así que queda más que recomendada, sobre todo para este periodo navideño donde siempre se agradece ver a algun samurái cortando cabezas con una katana. No olvidemos que las Navidades son el momento más maravilloso del año, ¿no?
- Puntuación: ⭐⭐⭐/5
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| Adaptación de la novela en formato cómic. |
P.D.: No, esto no tiene ninguna relación con la película de Tom Cruise de 2003.






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