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| Ha concluido la segunda temporada de Frieren, el mejor anime de la historia según My Anime List. |
Reconozco que siempre he sido de esos que, tras terminar El Señor de los Anillos, se quedaba mirando al vacío pensando en Legolas. No, no es que me hubiese enamorado de él, como si fuera una víctima del romantasy, sino que pensaba en su historia.
Mientras los demás celebraban la caída de Sauron, yo no podía dejar de imaginar la carga del elfo: ¿qué siente un inmortal cuando ve marchitarse a cada uno de sus compañeros de la Comunidad? ¿Cómo se gestiona un duelo que dura milenios mientras el mundo cambia y los rostros de tus amigos se vuelven solo niebla en el viento?
Esa misma melancolía es la que me ha mantenido enganchado a la pantalla con el cierre de la segunda temporada de Frieren: Tras finalizar el viaje.
El viaje continúa
Esta segunda entrega ha sido notablemente más corta que la primera, funcionando casi como un puente o una temporada de transición. Lo sé, muchos estáis mirando ya hacia el horizonte, hacia esa tercera temporada que, según los lectores del manga, adaptará el que es, sin duda, el mejor arco de la serie, pero no os equivoquéis: que el ritmo haya sido distinto no le resta ni un ápice de su magia a esta segunda tanda de capítulos.
Frieren sigue siendo una serie con un corazón inmenso. En un género a menudo saturado de acción frenética o el worldbuilding más vacío (sí, Brandon Sanderson, te miro a ti), esta obra se atreve a hablarnos de la nostalgia por el tiempo perdido. Si algo hace bien esta serie son los flashbacks. No se sienten como relleno, sino como piezas de un puzle emocional que explican por qué Frieren es como es. Por ejemplo, en esta segunda temporada tenemos la gran secuencia donde descubrimos las memorias de Himmel.
Además, quiero romper una lanza a favor del equipo técnico. Pese a los cambios en el staff entre temporadas, la serie sigue funcionando. La animación mantiene una factura exquisita, y ese closing con dibujos hechos a mano es una auténtica delicia que nos recuerda la artesanía que hay detrás de este proyecto. ¿Y qué decir de la música de Evan Call? Sigue siendo esa banda sonora épica que forma parte de tu propia playlist para escribir fantasía, si eres como yo.
En definitiva, Frieren es el ejemplo perfecto de esto: una historia sobre la inmortalidad que, paradójicamente, nos hace sentir más humanos que nunca. Aunque esta temporada haya sido un "hasta pronto", me quedo con la satisfacción de saber que el viaje continúa y que lo mejor está por llegar. Ojalá en el fantástico aprendiésemos más de ella.




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