3 de febrero de 2026

Crítica de Hell's Paradise: solo puede quedar uno

Hablamos de Hell's Paradise, anime que, por fin, contará con una segunda temporada.

Seamos honestos: Hell’s Paradise fue un anime al que llegué con expectativas prácticamente nulas. La premisa, a simple vista, parecía demasiado quemada: un battle royale con condenados a muerte forzados a matarse entre sí en una isla llena de peligros, para obtener el elixir de la vida y volver a casa con un indulto. 

Después de referentes tan marcados como Battle Royale, Los juegos del hambre, El juego del calamar o la reciente El último samurái en pie, era fácil pensar que el concepto estaba ya más que gastado. Sin embargo, quizá precisamente por esa desconfianza inicial, terminó sorprendiéndome (para bien).

El juego del samurái

Con una animación sólida y reconocible, marca de la casa MAPPA, la serie nos introduce en la historia de Gabimaru, un shinobi sentenciado a muerte cuya pena será perdonada si logra traer de vuelta el mítico elixir de la inmortalidad desde una isla prohibida. Sin rodeos, es un protagonista edgy: frío, letal y aparentemente vacío, pero con un “corazoncito” que se va revelando poco a poco. No es un personaje rompedor dentro del shōnen/seinen, sino más bien uno de esos clichés que el espectador debe aceptar como parte del género, y que funcionan precisamente por lo reconocibles que resultan.

Mucho más interesante es Sagiri, su ejecutora y acompañante. A través de ella, la serie se permite profundizar en dilemas morales, en la violencia institucionalizada y en el peso del deber. Su relación con Gabimaru, así como con el resto de verdugos, se construye de forma gradual y aporta capas que van más allá de la simple dinámica prisionero–vigilante. Es en personajes como Sagiri donde Hell’s Paradise demuestra que quiere contar algo más que una sucesión de combates. 

La premisa del battle royale solo suele interesar cuando tenemos personajes secundarios interesantes. En Hell's Paradise tenemos varios, como Nurugai, la joven guerrera; Tamiya, el gigantón; Shion, el samurái ciego; Tenza, el héroe caído; o Senta, que soñaba con ser dibujante y no verdugo, aportan humanidad y tragedia a una historia dominada por la muerte. Muchos de ellos juegan con los clichés del género o se alejan de ellos, enriqueciendo el anime, y aportando su «toque» a la obra (de lo contrario, sería un battle royale más).


Eros y Tánatos

El tema central de Hell's Paradise (ya desde la antítesis de su título) gira en torno al precio de la inmortalidad y a la pregunta fundamental de por qué seguimos viviendo. Quizá lo importante no sea vivir para siempre, sino vivir el tiempo que nos haya tocado. Esto se refleja especialmente en el arco de Gabimaru, cuyo motor es el deseo de volver a ver a su esposa. El final de la temporada, construido como un claro cliffhanger, deja en el aire una cuestión clave: ¿qué ocurre si esa motivación desaparece? ¿Seguirá luchando cuando ya no tenga nada a lo que aferrarse?

La violencia, omnipresente, tiene un claro sentido narrativo. Los llamados “dioses” de la isla encarnan una hiperviolencia que la serie justifica a través de conceptos como el Tao y la corrupción del equilibrio natural. El mensaje es claro: todo ser inmortal termina volviéndose maligno. Lo curioso es cómo juega con diferentes religiones como el budismo, pero también con la sexualidad (la serie no se corta, más allá de la censura habitual japonesa).

Pero más allá de los personajes y el trasfondo, este subgénero de «gentuza reunida para matarse» funciona cuando pasa lo inesperado y ahí entra el terreno de batalla: la isla en sí misma es uno de los grandes aciertos de la serie. Este espacio, una isla selvática plagada de monstruos de todo tipo, refuerza la sensación constante de amenaza. Su diseño mezcla monstruosidad, erotismo y elementos naturales de una forma que recuerda por momentos a Lovecraft, logrando una identidad visual original y perturbadora.


Sin reinventar la rueda

Se nota el estilo MAPPA en la producción: una animación cuidada, una música muy efectiva y un resultado final que, pese a las críticas habituales al estudio por su ritmo de trabajo, demuestra oficio y ambición. En algunos momentos, incluso, se percibe cierto toque a lo Shingeki no Kyojin, serie que MAPPA animó en su última y troceada temporada, y es que el creador de Hell's Paradise es Yūji Kaku fue asistente de Hajime Isayama, el padre de la serie sobre los titanes.

La larga espera por la segunda temporada de Hell's Paradise ha sido notable (la primera es de 2023), esperemos que valga la pena, como su inicio. No es una obra que te cambie la vida, ni pretende reinventar el medio, pero sí es un anime entretenido, con personalidad, buenas ideas y suficiente trasfondo como para llamar la atención, especialmente para quienes disfrutan de la acción oscura con lecturas filosóficas de fondo.
  • Puntuación: ⭐⭐/5

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