6 de enero de 2026

Por qué deberías leer Vagabond de Takehiko Inoue

El magnífico apartado artístico de Vagabond, célebre manga de Takehiko Inoue.

«Si uno cree que la vida solo le pertenece a sí mismo, entonces no tiene valor»

Vagabond engaña. Uno llega a este manga de Takehiko Inoue esperándose un manga con un héroe legendario japonés repartiendo katanazos por el Japón feudal y acaba encontrándose con un tratado filosófico sobre la violencia y, sobre todo, profundizando en el sentido de la vida.

Un manga que deberías leer

Reseñada en muchísimas ocasiones, Vagabond tiene la fama de ser uno de los mejores mangas de la historia, pese a estar inconcluso (juega en la misma liga que Berserk, aunque la obra del tristemente fallecido Kentaro Miura será concluida por sus sucesores, mientras que Inoue, recientemente, parece haber abierto la puerta a terminar algún día Vagabond y Real). 

En el caso de esta obra centrada en la figura del espadachín Musashi Miyamoto tenemos la obra original: las novelas de Musashi y uno de los libros escritos por el propio autor, El libro de los cinco anillos. Sin embargo, como las buenas versiones, ni siquiera el Musashi real es el Musashi de Inoue, que, con el paso de los volúmenes y el crecimiento de la obra y el crecimiento personal del autor, parece haberse hecho uno con su protagonista. 

Seamos honestos, Vagabond empezó cuando Inoue tenía treinta y dos años; ahora el autor tiene cincuenta y ocho. Si la obra no hubiese crecido y cambiado, Inoue tampoco lo habría hecho y ese sería el auténtico fracaso.

Héroes y antihéroes

Como su propio nombre indica, la serie sigue el vagabundeo que emprende el personaje de Musashi Miyamoto incluso antes de ostentar ese nombre y, a través del personaje, conocemos todo tipo de personajes y lugares, a la vez que el propio Miyamoto crece desde ser un perro salvaje que deseaba ser el mayor espadachín de su tiempo hasta un mentor que comprende que el auténtico logro no está en matar, sino en preservar la vida. A su alrededor, conocemos a otros personajes en un alarde de costumbrismo más cercano a Seppuku o Los siete samuráis que a otras obras del género samurái que se acercan más a lo fantástico que a lo real. 

Del mismo modo, en algunos volúmenes tenemos como protagonista a Sasaki Kōjiro, el Draco Malfoy/Aaron Burr/Ambrose de Musashi y quien, en última instancia, se convierte en otro ser fascinante cuando Inoue le da su toque propio al convertirlo en un personaje sordomudo (no olvidemos que Real, su otro manga sobre baloncesto -aparte de Slam Dunk-, presentaba a deportistas con discapacidad).

La universalidad del ser humano

De forma similar a Vinland Saga o Berserk, las otras grandes obras del género, Vagabond pasa de la hipervíolencia de algunos duelos (como el enfrentamiento de Musashi contra docenas de enemigos que protagoniza todo un espectácular número) a centrarse en los dramas más pequeños y, a la vez, más universales. Gabriel García Márquez fue capaz de hacer que nos preocupásemos por un pobre hombre que no recibía su pensión y que ponía toda su vida a merced de su gallo de peleas, heredado de su difunto hijo, en El coronel no tiene quien le escriba y era capaz de, con algo en apariencia tan nimio, volverse universal: de pronto yo, que jamás he tenido un gallo ni espero una pensión, me identificaba con el personaje. Lo mismo hace Inoue cuando nos relata a través de Miyamoto, en sus últimos arcos, la historia sobre cómo el protagonista llega a una aldea y decide ayudar a sus habitantes, que mueren de hambre debido a las malas cosechas de arroz. Cuidando de un crío y asumiendo por primera vez ser un padre (cuando ya huyó en su día de esa responsabilidad con otro discípulo), Miyamoto nos habla del sentido del todo, más allá de la lucha.

Pero si por algo es alabada Vagabond es por el excelente trabajo artístico realizado por Inoue a lo largo de años. Cuando uno aprecia su trabajo, comprende la tardanza del autor para completar su historia. A los dibujos con un trazo de tinta que recuerda a la elaboración de los kanji tradicionales, le acompaña un trabajo pictórico extraordinario. A menudo usamos el eufemismo de que «cada viñeta parece un cuadro», pero es que en el caso de la obra de Inoue, así es. 

Sin embargo, ¿por qué está inconclusa Vagabond

¿Por su enorme trabajo artístico? En realidad, no hay una respuesta absoluta. La serie entró en hiato hace más de diez años. Desde entonces, Inoue se involucró en la película de Slam Dunk y ha comentado alguna vez que piensa volver a Vagabond y Real. Puede que, como el propio Miyamoto, Inoue haya crecido y ahora contemple la vida con otros ojos y quiera plasmarlo en su obra y esto, como aprende el propio protagonista, no es sencillo. 

Pese a estar inconclusa y no contar con la visión de Inoue sobre lo que viene a continuación en la vida de Miyamoto (entre otras cosas, el famoso duelo con Kōjiro), no cabe duda de que Vagabond es uno de esos mangas que hay que leer sí o sí en la vida, porque pese a que engaña al que se acerca buscando batallitas sin más, nos enseña algo más importante: qué es la vida y qué podemos esperar de ella y, por supuesto, de nosotros mismos.

  • Puntuación: ⭐⭐/5

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