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| Crítica de Las guerras de Lucas (episodio 2), la historia sobre cómo se hizo El Imperio contraataca. Edita Norma. |
Esta semana comenté en mi newsletter (¿cómo? ¿Que todavía no te has suscrito?) que Star Wars es un refugio cuya puerta siempre está abierta para ti. Puedes alejarte por un motivo u otro, pero, cuando lo necesites, puedes volver a la saga de George Lucas.
En su día ya comenté lo mucho que disfruté del cómic Las guerras de Lucas, un making of en formato de tebeo, que contaba con guion de Laurent Hopman y dibujo de Renaud Roche. El éxito de ese primer volumen llevó, como en el caso de la propia saga, a una segunda parte que se encarga de la adaptación de cómo se hizo El Imperio contraataca. ¿El resultado? Otro triunfo frente a la adversidad, como se nos cuenta en la propia historia.
La historia tras El Imperio contraataca
Lejos de ser un biopic simplón como los que se convierten en telefilm o ganan los Óscars, Hopman y Roche aprovechan para tomar diversas fuentes sobre cómo se hizo el Episodio V y crean su aventura sobre cómo George Lucas hizo frente a un proyecto suicida como lo fue El Imperio contraataca: pese al éxito de la primera parte, Lucas decidió avalarse a sí mismo, enfrentarse a la Fox e intentar sacar la película independiente más grande de todos los tiempos. A su vez, su vida conyugal y el estrés arrasaban con su día a día. Por mucho que intentase delegar, siempre los problemas volvían a él. Una y otra vez.
Las guerras de Lucas es un cómic estupendo para hacernos reflexionar sobre cómo muchas veces no nos paramos a pensar en lo que conlleva la creación artística. Nos quejamos de una película, pero no nos paramos a pensar en los problemas de las personas que hay tras ella. El arte exige sacrificio y, a menudo, es un sacrificio invisible.
Para todos los fans, es genial saber más de la creación de una película icónica a través de un buen tebeo (medio que, por cierto, Lucas adora desde la niñez). En mi caso, Los Archivos de Star Wars de Paul Duncan me contaron bastante. Sin embargo, siempre agradezco ver el gran trabajo de Renaud, un dibujante cuyo trazo podría parecer simple para algunos, pero que ilustra a la perfección esta aventura.
Como decía, toda obra artística conlleva una serie de desafíos. ¿Cómo haces la secuela de la película más famosa de la historia sin caerte de bruces y convertir toda la saga en un fracaso? ¿Cómo lo haces sin que la segunda parte se convierta en una mera transición a la espera de la tercera parte? Para ello, se nos cuenta cómo Lucas buscó guionistas, un director, una excusa para explicar el rostro con cicatrices de Mark Hamill tras un accidente de tráfico, el problema con las adicciones de Carrie Fisher, los cabreos de Harrison Ford, el nacimiento de Boba Fett, los roces con David Prowse, etc. Muchas de estas anécdotas son ya conocidas, pero están bien articuladas en el relato. Aún así, Hopman no se olvida de contar las guerras de Lucas de un modo en que no sea una simple guía ilustrada. Las guerras de Lucas es, ante todo, un buen cómic.
Relatando los problemas delante y tras las cámaras, podemos darnos cuenta una vez más de cómo hacer una buena película es una misión quimérica y que hacer una buena película es un milagro al alcance de muy pocos. Hay que ser un rebelde para luchar contra un mundo cruel como el nuestro en pos de tus sueños. Star Wars es historia viva del cine y, por suerte, se ha convertido en un refugio para muchos de nosotros. Frente a los problemas habituales que podamos tener, siempre podremos regresar a la historia de Luke y compañía. Ya solo por eso hay que leer este cómic.
- Puntuación: ⭐⭐⭐⭐⭐/5



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