El viernes pasado fue un día muy especial. Visité por primera vez como escritor un lugar donde me pasé siete años como alumno (desde los cinco hasta los doce años): el CEIP Julio Castillo Torroba. Gracias a haber estudiado ahí, quise ser juntaletras.
¡Me encantó pasar un buen rato con los alumnos y alumnas de 5º y 6º, además de con sus maestras y maestros y el resto de su comunidad educativa! ¡Nunca me habían aplaudido por entrar en una biblioteca!
Además, hubo otra sorpresa: pese a estar ya jubilada, vino Elena, mi maestra que me enseñó gran parte de todo lo que sé y que siempre me animó cuando escribía mis historias y cómics de Star Wars o El Señor de los Anillos. Es una de las personas que hicieron que esté donde estoy hoy, además de ser una inspiración para mí como docente. ¡No hay suficientes palabras para agradecerle todo lo que hizo por mí!
¡Gracias a toda la comunidad educativa del colegio y a Emiko y a su mamá por hacerlo posible!
Y como decía cierro hobbit:
«El camino sigue y sigue
desde la puerta.
El camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo,
recorriéndolo con pie decidido...».



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