Star Wars tiene el poder de hacer que hasta un personaje secundario pueda llegar a tener una gran historia. Si nos vamos a Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma, tenemos como villano a Darth Maul, un aprendiz Sith que cautivó gran parte de la campaña de marketing de la película gracias a su llamativo aspecto. Sin embargo, en la película dice apenas un par de frases y su actuación es, sobre todo, física (apoyada por el gran tema musical de John Williams). Para muchos, su muerte fue una oportunidad perdida, aunque todo el secretismo alrededor del personaje servía para generar la duda en el Consejo Jedi: ¿habían acabado con el aprendiz o con el maestro? Por aquel entonces, Jedi o no, pocos sabíamos que se acabaría convirtiendo en uno de los grandes personajes de la saga.
La resurrección de Maul
Durante la serie de animación Clone Wars, surgió la idea de que Darth Maul regresase de entre los muertos. Que te partan a la mitad con un sable láser, lo creas o no, no es una muerte tan definitiva en una galaxia muy, muy lejana. Los artífices fueron George Lucas y su heredero, Dave Filoni, aunque ya teníamos algunos intentos en cómics fuera de continuidad donde Maul retornaba con unas piernas robóticas para acabar con Obi-Wan en Tatooine.
Esta resurrección canonizada hizo que Maul fuese, contra pronóstico, un personaje más interesante. No era una resurrección sin más, era un modo de dar un trasfondo trágico al villano. Aparte de contar con un hermano secreto, supimos de su pasado, de cómo Sidious se lo arrebató a su familia, de cómo Maul intentó apoderarse del trono de Mandalore, de cómo quiso vengarse de Obi-Wan Kenobi... Poco a poco, Maul se convirtió en un personaje digno de un drama: él había visto el futuro, sabía en qué se convertiría Anakin Skywalker, pero nadie, ni siquiera Ahsoka Tano, fue capaz de creerlo.
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| El personaje que sirvió de inspiración a Lucas para crear a la discípula de Maul. |
En esa época, entre bambalinas, George Lucas había comenzado a barajar la idea de una tercera trilogía de Star War. En ella, el villano sería Maul, quien habría fundado su propio sindicato criminal y tendría a una aprendiza, basada en el diseño de Darth Talon, personaje de los cómics. Sin embargo, esa idea murió cuando vendió Star Wars al malvado imperio galáctico Disney.
Cuando decimos que Dave Filoni es el heredero de Lucas no lo decimos porque sí, sino porque ha sido capaz de tomar muchas ideas que la propia Disney deshecho, como es el caso de recuperar a Maul y darle el trasfondo del señor del crimen que vimos en Clone Wars y levemente en el cameo del personaje en la película de Solo.
Tras el «fracaso» de la película dedicada a nuestro contrabandista favorito y sabiendo que en animación Star Wars suele regalarnos grandes series como Clone Wars, Bad Batch o Rebels, por fin hemos tenido una serie dedicada a nuestro zabrak favorito: Maul: Shadow Lord. ¿Y el resultado? De lo mejor de Star Wars.
El retorno de Maul
En esta serie de diez capítulos, descubriremos la venganza que emprende Maul contra todos aquellos que le arrebataron su imperio criminal. Apoyado por mercenarios mandalorianos y dos zabraks, emprende una serie de ataques contra las otras mafias. Su objetivo es alto: ¿y si pudiera destruir el Imperio Galáctico creado por Darth Sidious, su antiguo maestro, quien mató a su hermano y lo traicionó?
Prisionero de los augurios, como si de una especie de héroe de la tragedia griega se tratase (al estilo Edipo), Maul descubre al personaje de Devon, una joven Jedi que huye junto a su maestro. ¿Y si pudiera convertirla en su discípula? ¿Y si juntos pudieran vengarse del Imperio que ha purgado a los Jedi de la Galaxia? De por medio, tenemos a un agente de policía y padre separado (apellidado Lawson... el destino), a su hijo, a un robot salido de The IT Crowd, a los inquisidores y algunos interesantes apariciones en una de esas mezclas de géneros que solo puede lograr Star Wars.
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| ¿Habrá estado Maul a la altura de Star Wars? |
Más allá de atraer al público habitual y al nuevo (esos toques de romantasy están para las mentes perversas que lo quieran ver), llama la atención cómo la serie nos ha dado lo que queríamos, pero de un modo inesperado. Personalmente, podía esperar que Maul resultase aún más trágico, aunque no esperaba verlo odiarse a sí mismo, destruido o incluso llorando. Maul es la historia de su aceptación y de la búsqueda de una aprendiza. ¿Para qué? ¿Para salvarla? No, para condenarse ambos. Más que el viaje del héroe, es el viaje del villano.
Auge y caída de un lord oscuro
Aparte de la historia, tenemos que destacar la animación, con una fluidez fantástica y con un uso del color y la luz que en algún segmento recuerda a Arcane (el coloreado de Maul) o a los diseños de Batman: The Animated Series, con ese planeta oscuro y único. Por otra parte, en las peleas con sables de luz, más allá de la imaginación desatada, se percibe la captura de movimiento. Además, se han optado por técnicas como proyectar la animación en humo para crear el dramático flashback de la niñez de Maul, lo que demuestra que Star Wars quiere seguir haciendo cosas nuevas en el panorama de la animación, más allá de Visions.
A menudo en estas producciones se olvida el trabajo de voz de los actores, pero no lo haremos aquí. Maul cuenta con un grandísimo trabajo en este apartado, pero si lo mencionamos es, sobre todo, por Sam Witwer. Este actor, fanático de D&D, dio voz a Starkiller en los videojuegos y pronto dio el salto a las series de animación, siendo desde entonces la voz de Maul y llegando incluso a sustituir al actor de voz original, Peter Serafinowicz, en Solo. Desde entonces, su implicación y amor por la saga ha sido cada vez más claro y solo hay que verlo en las entrevistas para saber lo que disfruta de dar vida al personaje. ¡Esperamos tenerlo durante mucho tiempo!
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| Por suerte, Disney ha invertido bastante en la campaña de marketing y hemos tenido pósteres tan interesantes visualmente como este. |
Tampoco podía fallar la música, que vuelve a contar con los Kiner, unos viejos conocidos de las series de animación de Star Wars que dieron su salto a los live action con Ahsoka. Consiguen componer un tema con variaciones del Duel of Fates que se suma también a un interesantísimo diseño de sonido (véase cómo los coros del famoso tema regresan de vez en cuando a Maul cuando enciende su sable láser).
Así, desde el estreno, supimos que tendríamos una segunda temporada y menos mal, porque el final es un cliffhanger donde se nos promete que lo mejor está por llegar. Las series de animación de Star Wars, aunque nacieron como un modo de completar períodos temporales muy marcados, han conseguido expandir el enorme mosaico de historias que es la saga de George Lucas. Si Solo falló, tenemos cómics sobre el Crimson Dawn que a saber si seguirán en continuidad cuando la segunda temporada de Maul avance por esos lares. Más allá de eso, lo importante es saber el destino que le aguarda a nuestro protagonista y a Devon en el horizonte.
En definitiva, tras la primera temporada, Maul se ha convertido en una de las grandes series de Star Wars y una muestra más de cómo la saga es un mosaico de historias inabarcable y siempre dispuesto a contarnos una historia más y eso, en estos oscuros tiempos, es de agradecer. ¡Que la Fuerza te acompañe! O como diría Maul: «I master the force and the force serves me».
- Puntuación: ⭐⭐⭐⭐⭐/5







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